Hay historias que nacen de una herida. Otras, de una coincidencia cruel que, con el tiempo, se transforma en propósito. “Lecciones de Otoño” pertenece a esa segunda categoría: una novela que surgió del estupor ante la indiferencia y que hoy, varios años después, se prepara para llegar a las salas de Cinépolis con una pregunta incómoda bajo el brazo: ¿qué estamos haciendo con nuestros viejos?
El origen: París, 2005, y una noticia que lo cambió todo
Iván Eduardo López Campos, escritor camarguense con una docena de novelas publicadas, recuerda con precisión el detonante. Ocurrió en el aeropuerto Charles de Gaulle, en París, durante la ola de calor de 2005. Una noticia captó su atención: miles de personas mayores habían muerto solas en Francia. “Me hizo pensar en cómo tratamos a nuestros mayores, cómo los relegamos y los olvidamos”, confesó en entrevista para IMCINE .
Esa semilla quedó latente. Años después, cuando a su padre le diagnosticaron cáncer y los médicos le auguraron apenas tres meses de vida, López Campos tomó una decisión radical: escribiría una novela para él. “Llegué en la noche y tengo una epifanía y sé que lo que tengo que hacer es regalarle lo que él más amaba, que era leer” . Su padre no solo leyó el manuscrito tres veces, sino que vivió tres años más de lo pronosticado. La historia, concebida como un acto de amor filial, se convirtió también en un espejo social .
De la literatura al cine: el riesgo de dirigir lo propio
Publicada en 2017, “Lecciones de Otoño” narra la amistad improbable entre don Alfonso Aldaz —un anciano que vive entre la soledad y la indiferencia de sus hijos en un Madrid literario— y Gerard, un niño que también carga con su propio abandono . La crítica la recibió como “un decálogo de todo lo que hemos hecho mal en el trato de los ancianos” .
El salto al cine no fue inmediato ni sencillo. López Campos escribió el guion encerrado dos meses en Madrid, pero la producción tomó cinco años y movilizó a cerca de 500 personas . Dirigir su propia obra implicó un tránsito brutal: de la soledad absoluta de la escritura a la colectividad ruidosa del set. “Siempre que en una producción hay presión, mi tabla de salvación es imaginarme escribiendo una novela en soledad”, admitió .
Una decisión llamativa: aunque la historia transcurre en Madrid, gran parte del rodaje se realizó en Camargo, Chihuahua. El equipo de arte encontró en una casona local —detenida en los años setenta, con focos fundidos y muebles intactos— el escenario perfecto. “La casa envejece junto con nosotros”, explicó el autor . El elenco lo encabeza Miguel Pizarro, acompañado por Guillermo Iván, Evangelina Martínez y el niño Mateo Chávez, originario de Camargo, quien da vida a Gerard .
El mensaje que no caduca
Aunque la película llegará a Cinépolis el 29 de octubre —con proyecciones en algunas salas del país—, su vocación no es el entretenimiento puro. López Campos la define como “un espejo y una invitación” . Un espejo para confrontarnos con la soledad que infligimos a quienes envejecen; una invitación a preguntarnos, como él mismo hizo en una presentación: “¿Hace cuánto no abrazo a mi madre? ¿Hace cuánto no escucho la historia de mi padre sin estar revisando la hora?” .
La película, filmada también en San Francisco de Conchos y con música original de creadores chihuahuenses, representa para su autor el cierre de un ciclo que comenzó con una noticia trágica en París y terminó con un homenaje a su padre. “Lecciones de Otoño” no promete respuestas fáciles. Promete, en cambio, una incomodidad necesaria: la de mirar a nuestros mayores y reconocer, quizá demasiado tarde, que siempre estuvieron ahí.